Información confidencial: El debate detrás del falso certificado médico de Piñera

Información confidencial: El debate detrás del falso certificado médico de Piñera

Este miércoles circuló por redes sociales un supuesto informe médico del Presidente Sebastián Piñera, elaborado en la clínica UC Christus, donde se detallaba que tendría un “daño derivado de agnosia en la frontera occipitotemporal” además de otras enfermedades; documento que fue desmentido en un breve comunicado de la institución de salud.

Los rumores sobre la salud del Presidente comenzaron a tomar fuerza luego de sus imágenes en el funeral de Bernardino Piñera, cuestión que quedó refrendada en el editorial de El Mostrador que publicó ayer, titulada “La salud del presidente y la democracia”. Esta nueva polémica que ronda al mandatario, fue ampliamente debatida en redes sociales y abrió la puerta a otros temas sobre los cuales urge reflexionar:

Cuando la línea entre la verdad y lo que parece serlo está tan difusa, la rigurosidad con que se investiga la información es fundamental. Pero cuando ,además de lo anterior, se debe lidiar con datos que constituyen “información sensible”, las reflexiones éticas sobre el ejercicio del periodismo deben primar.

En lo que respecta al caso Piñera, por ejemplo, no sólo debemos cuestionarnos la viralización de ese tipo de documentos y las especulaciones sobre la salud de una persona, también urge generar el debate sobre si la ciudadanía tiene derecho a saber si una autoridad pública posee alguna limitante de salud para poder ejercer en su cargo; sobre todo cuando nos encontramos inmersos en un sistema donde el poder está altamente concentrado en la figura del Presidente de la República.

En esa línea, nace otra interrogante: De considerar que la ciudadanía tiene el derecho a saberlo, ¿podríamos acceder a alguna fuente que nos confirme que el Presidente está incapacitado para gobernar?

En la actualidad, su filtración constituye una falta grave al secreto entre el paciente y el doctor, desde el punto de vista de la ética médica. Desde la perspectiva legal, esto podría constituir delito o sumario sanitario, dependiendo de dónde y/o cómo se publique. Por lo tanto, sólo con una orden judicial de por medio podrías acceder a esa información.

Entonces, si ha surgido la necesidad de hablar sobre la salud de nuestras autoridades, pero querer saber si ésta pueden alterar su capacidad para ejercer sus cargos se convirtió en un arma de doble filo, quizás este el momento para replantearse los límites en la transparencia de este tipo de información.

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