Acusación constitucional: el camino legislativo que podría llevar al Presidente a su destitución

Acusación constitucional: el camino legislativo que podría llevar al Presidente a su destitución

La destitución de un mandatario sería algo inédito en la historia de Chile. En el caso de que ocurriera, la Constitución establece que el Congreso Pleno debe elegir a un Presidente para que culmine lo que reste del periodo.

Luego de que el gobierno decidió recurrir al Tribunal Constitucional (TC) para impedir un tercer retiro del 10%, en el Congreso volvió a rondar la idea de una acusación constitucional contra el Presidente Sebastián Piñera.

En ese contexto, los diputados/as Gabriel Silber (DC), Diego Ibáñez (CS), Claudia Mix (Comunes), Karol Cariola (PC), Tomás Hirsch (IND) y Maite Orsini (RD) se reunieron en el Congreso para analizar el libelo. Este viernes 23 de abril presentarían un primer borrador.

A su vez, la bancada de diputados del Partido Socialista (PS) también está analizando una acusación constitucional contra el mandatario.

Pero, ¿cuáles son los pasos a seguir en una acusación constitucional al Presidente de la República? Decodificador Chile consultó con la abogada y profesora de Derecho Constitucional en la Universidad de Chile, Leslie Sánchez. Lo primero que se tiene que resolver es la causal en la que se tiene que basar la acusación, explica Sánchez. 

El diputado Gabriel Silber, por ejemplo, en conversación con 24 horas, sostuvo que el Presidente Piñera pone en riesgo la paz social, después de la decisión de recurrir al TC para impedir un tercer retiro de fondos previsionales. Por otra parte, la bancada de diputados del PS estaría evaluando presentar una acusación constitucional por la falta de ayudas económicas durante la pandemia.

“Para escribir el libelo acusatorio tienen que firmar mínimo 10 diputados y máximo 20. Luego se tiene que formar la comisión que va a recibir los antecedentes de la acusación, en un sorteo que se hace en la Cámara de Diputados (se designan, al azar, cinco parlamentarios), de la cual emana un informe que señala una propuesta. Esa propuesta se lleva a la sala de la Cámara y se debe aprobar por la mayoría absoluta de los diputados en ejercicio”, señaló la abogada Leslie Sánchez. 

La oposición completa, entre la centroizquierda y los independientes, suman 84 escaños. Por su parte, el oficialismo alcanza los 71 parlamentarios/as.

Si la Cámara Baja aprueba por mayoría absoluta esta acusación, que serían, como mínimo, 78 de los 155 diputados/as, el libelo pasa al Senado para un juicio político. “Se necesita un quórum de dos tercios”, explicó Sánchez, es decir 29 de los 43 senadores en ejercicio. La oposición, entre la centroizquierda y los independientes, cuenta con 24 senadores, de modo que se necesitarían, además, 5 parlamentarios del oficialismo. 

En el caso que se alcance la mayoría de 29 senadores, se destituiría al mandatario, algo inédito en la historia de Chile.

¿Quién reemplazaría a Piñera?

El artículo 29 de la Constitución Política establece que en caso de “vacancia presidencial”, lo subrogará en el cargo, “con el título de Vicepresidente de la República, el Ministro titular a quien corresponda de acuerdo con el orden de precedencia legal”, que suele ser el ministro del Interior (Rodrigo Delgado), apuntó la abogada Sánchez. A falta de los ministros, el orden sigue con el presidente del Senado, el presidente de la Cámara de Diputados y el Presidente del Senado.

Si la vacancia se produjera a menos de dos años de la siguiente elección presidencial -como es el caso-, 10 días después, “el Presidente será elegido por el Congreso Pleno por la mayoría absoluta de los senadores y diputados en ejercicio”, establece el inciso 3 del artículo 29 de la Constitución. 

Este Presidente o Presidenta asumiría 30 días después de la elección y completará el periodo que restaba al anterior, sin la posibilidad de postular a la siguiente elección presidencial.

El régimen político en la nueva Constitución

El escenario actual abre el debate constitucional de cuál debiera ser el régimen político en una nueva Constitución, a semanas de las elecciones de convencionales constituyentes.

Chile es una república presidencialista, es decir, el Presidente es Jefe de Estado y Jefe de Gobierno al mismo tiempo. En consecuencia, el mandatario concentra una gran cantidad de poder, en comparación con los otros poderes del Estado. 

En otros países, como la mayor parte de Europa, ambos cargos lo ejercen personas distintas, casi siempre en regímenes parlamentarios, es decir, donde el parlamento tiene más poder que el Ejecutivo.

Según la opinión de la abogada Sánchez, la solución no sería un parlamentarismo. “En Chile hay tantos partidos políticos, que nadie logra una mayoría suficiente para formar un gobierno”, lo que no generaría estabilidad política, explicó la académica.

“Yo optaría por un presidencialismo más atenuado, porque efectivamente el Presidente tiene muchas atribuciones y el Congreso, pocas”, finalizó Sánchez.

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